Me he enamorado de ella,
de sus vestidos de seda,
de ese labial sangriento,
de su olor a rosa negra,
el desierto que pintan sus ojos,
de esa piel fantasmal,
de aquellos pezones rosas.
Desde que intente encontrarle,
el fracaso ha vuelto mi vida,
una prostituta que ya no se me antoja follar.
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