viernes, 28 de agosto de 2015

Todos desaparecen.

Soy el animal,
esperando a ser cazado.
El aroma a cedro da un baile
con el viento y las hojas caídas del bosque.
Soy más que una TV con estática
y el sonido que ella transmite,
aún así, sigo siendo un animal.

Torturado fortuita y vulgarmente
detrás de las jaulas.
Espero a ser cazado,
a que me apunten con un rifle
y que mi cabeza sea un trofeo.
Soy un animal arropado por la peste humanitaria,
esperando a ser colgado en una plaza central,
a que todos pasen,
y me vean
y se rían.
Sigo siendo el animal que grita al cielo,
y su grito se pierde en su infinidad.
Sigo siendo el animal que no pudo ser un depredador
sino más que una carnada,
una carga
y una molestia para los ojos de un dios.

Soy el animal,
y a la vez el hombre,
que guarda la decadencia debajo de su almohada,
a lado de los sueños rotos,
y la foto de una amante de 1955.
Espero la muerte,
o algo peor,
el beso amargo de la vida...
pero todos desaparecen,
todos aquellos que con sus miradas hirieron al animal,
aquellos que con sus palabras maltrataron su corazón,
todos ellos desaparecen,
pero el dolor, sigue permaneciendo intacto,

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