Me ensañaste a marchitar el corazón
cuando se trata de amor,
lo obsceno se vuelve cotidianidad
y así, lo días grises se entrelazan con los días azules.
Volví de mis tristezas
una sombra.
Sé que buscas de brazos cálidos
como un refugio,
de un pecho, una cama.
Hice de mis miedos un autobús
para llegar a donde estabas,
o al menos, estar más cerca.
Me dijiste que en el querer no hay sufrimiento,
ahora soy inmune al romanticismo,
deje de ser holgazán,
el de pecho tierno
para convertirme en tu aislamiento.
y así, los días más tétricos hacen constaste con mi rostro.
Aprendí a bailar sobre lo más alto
y a llorar dentro de la risa.
Lo que a la luna sumisa le cuentas como amor,
para mí es algo mezquino,
ya que estoy miserablemente enamorado de ti.
¡Ufff, qué bello!
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