«...Pintor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintas angelitos
acuérdate de tu pueblo,
y al lado del ángel rubio,
y junto al ángel trigueño,
aunque la Vírgen sea blanca,
píntame angelitos negros.»
-Andres Eloy Blanco.
Intente pintar un angelito negro
sobre la noche más escarchada,
y lo conseguí.
Lo pinte, sin acuarela ni pinceles
sólo petroleo y paja.
Olvide devaluar el hambre de mis manos,
agite las maracas
para ver bailar al alcaraván y los caballos viejos
sobre la vasta sabana que arropaba el cielo.
Mi pintura permanece intacta,
ella no piensa emigrar a otra noche,
no piensa abastecer los cementerios
ni tampoco ser, celebración de un carnaval en luto.
Mi angelito negro,
brilla como lo hace la luna,
solo que esté, es un sol apagado,
esperando a acabar con la dictadura que tienen sobre mi patria.
Se marchitaron las balas que yacían sobre el asfalto
y crecieron arboles de aragüaney,
al ver mi angelito pintado
sobre el cielo que vigila la ciudad,
se hicieron inmensas filas para verle de día,
pero él no se deja ver.
Sólo cuando las noches son más silenciosas que las sirenas
y las estrellas pulen sus apargatas
para bailar con los caídos,
él, se dejara ver abrazando una luna de cristal
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