jueves, 13 de agosto de 2015

El gato del tejado.

Hay una gato en el tejado
y en las noches,
maulla 
y maulla
hasta que la luna se esconde.
Pero ese no es el problema
porque también 
ronronea 
y ronronea, 
pero ningún otro gato se acerca,
es entonces cuando 
comienza aruñar,
aruña 
y aruña,
y nadie le atiende.
No es el gato quien me molesta,
si no la semejanza que tiene él y mi corazón.

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