Hay una gato en el tejado
y en las noches,
maulla
y maulla
hasta que la luna se esconde.
Pero ese no es el problema
porque también
ronronea
y ronronea,
pero ningún otro gato se acerca,
es entonces cuando
comienza aruñar,
aruña
y aruña,
y nadie le atiende.
No es el gato quien me molesta,
si no la semejanza que tiene él y mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario