como una oruga en pájaro,
o la carne en cenizas.
Se transforma
el soldado en loco,
y el beso de dos vinos en sexo.
Todo se transforma,
como el hombre en insecto
y la flor en plegaria.
Todo sufre de un cambio
físico y espiritual,
de agua a nube
y de noche a tristeza.
Todo pierde su figura
como de sombra a luz
o de dolor a llanto.
El peor de los cambios,
es el que tu me das,
lo que antes eran abrazos,
ahora son horcas.
Lo que la paradoja trajo
ahora es simple matiz,
lo que alguna vez amor,
ahora son semillas de odio.
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