Al día siguiente, la noche estaba tranquila, los autos transcurrían con lentitud y nada estaba a punto de caer en ruinas, de igual forma, debía entrar a ese asqueroso sitio. Al llegar, pregunté por ella, pero al parecer tiene la costumbre de llegar tarde, así que pedí un vaso de vodka, esta vez lleno. Tomé y tomé, esperando una divina llegada, pero, no atinaba en cada trago que lanzaba hacía mi boca. Con siete vasos de vodka dentro de mí, comenzaba a ver a la prostituta obesa, algo apetitosa, pero cuando iba a pedir de sus servicios, llegó. Entrada triunfante, otorgándole un exquisito perfume al lugar. Sin esperar que tirara su abrigo, le dije al calvo que esa chica era mía y cuánto era el precio de sus servicios, lo cual éste me contesto con una sonrisa hueca y con un escupitajo en la barra para limpiarla. Al acercarme a la chica, vi su rostro, y fue como si hubiese visto a mi hija siendo entregada a las puertas de la escuela, el primer día de clases. Tanta inocencia y ternura encerrados en dos pómulos pecosos, labios finos y brillosos y unos ojos encantadoramente oscuros. Pregunté su edad, ya que no quería tener problemas por pedofilia y ella contestó con una serena voz, «veintitrés años». - No hubo problema alguno, subimos a lo que era su habitación, se despojo de su abrigo y de sus botas, yo, tan solo saque un cigarrillo y me senté al borde de la ventana. Ella se echó sobre la cama quitándose la ropa lentamente, le miré de reojo y pude ver sus pezones, perfectamente vírgenes. Le dije que no era necesario que se quitara la ropa, ya que yo no tenía apetito de sexo. Comencé a preguntarle - «¿por qué se encontraba trabajando en este tiradero tan asqueroso?» - ella con majestuosidad me respondió que, - «el lugar era así, para reflejar el interior de los clientes.» - Esto cayó como una flecha en mi cabeza, tenía algo de cierto esas cortas palabras. Volví a preguntarle; - «¿Por qué una mujer tan hermosa, trabajaba de prostituta, teniendo la oportunidad de ser modelo?» - volvió a esquivar mi pregunta, respondiendo que, «necesitaba dinero para mantener a su abuelita con vida, lo debía obtener de la forma más rápida y que además, no tenía la estatura "perfecta" para ser una modelo.» No sabía si era muy astuta para escapar de mi duda o no tenía la habilidad suficiente para redactar, o formular bien la pregunta que satisficiera mi necesidad. Me senté a su lado, en una esquina de la cama y cuando pensaba realizar otra pregunta, pude sentir su vaho acariciarme el cuello, me quedé congelado con la boca abierta, ella se acerco lentamente a mis ojos. No pude resistir más, dentro de mí tenía un león sufriendo de ebriedad y con hambre. Me lancé hacia ella, besándole sus infantiles labios y sujetándole por los brazos, luego de apasionar mi cuerpo con ese beso, nos desvestimos, ambos sin parpadear. Ya desnudos, atrapados en una cama y un ambiente cálido, le sujete para darle vuelta, volviéndola sumisa ante mí, su posición de bestia me parecía tan hermosa, que inclusive le bese el cuello y lentamente introduje mi pene. Envueltos en nuestras pieles y nuestros gritos, mi unico trabajo era solo empujar,el de ella, voltear de su rostro para ver el mío y así, observar los gestos de un sádico. Segundos después, me eché sobre la cama, ella mojo de su mano con saliva y tomo de mi pene como el mango de una espada, comenzó a sacudirlo para luego agitarlo, no tenía más opción que gemir si estuviese herido. Cansados sus brazos, se sentó arriba de mi abdomen y mordió sus labios frente mis ojos, todo eso para clavarse mi pene otra vez. Me tomo de las manos y comenzó a moverse. Eran movimientos circulares, de una manera geometrica perfectamente sincronizados con los latidos de mi corazón. Sentía el cielo en mi entrepierna y sentía a Dios tomándome de las manos para llevarme a su reino. Todo esto me arrastraría a un éxtasis de placer infinito, cuando de repente, escuché que comenzaba a decir oraciones involucrándome como si fuese su padre, tales palabras me derrumbaron de inmediato, le tomé por la cintura y le lancé al otro lado de la cama. Sorprendido le miré a la cara, ella se echó a reír una de forma escandalosa y cruel, luego me dice: - «¿no era ésta tu duda? ¿por qué la prostitución para obtener dinero? La respuesta a todas tus dudas sobre mí, es mi padre, él es quien me dio este trabajo y quien me convenció de que cabía perfectamente en esté lugar.» - después de responderme, se volvió echar a reír. Atrapado en un morboso miedo, me vestí con rapidez y descuido, salí lo más rápido que pude de esa habitación y le di unos cuantos billetes al viejo cantinero. Al estar en la acera, detuve un taxi y le pedí que me llevará a casa con urgencia.Ahora, todos los días paso por ese retorcido lugar, espero a que un auto deportivo negro llegue y se detenga en frente, observo como un viejo con bigotes introduce su lengua sobre ella y luego como le besa la frente en gesto de bendición a su hija. Veo como se le da el beso paternal más grotesco, que se puede observar, todo esto, con un odio vil a su padre y un cigarrillo entre los labios.
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