Yo no conozco los mares
donde sueles navegar,
ni siento la sombras
que apagan de mis luces.
No veo el mismo sol
con el que sueles consumir mi piel.
No huelo la ranciedad
en tus labios.
No te puedo sentir,
ni mucho menos, ver tu omnipotente amor.
Yo no deje de creer en ti,
ni deje de amarte,
tan sólo deje, que me abandonaras.
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