miércoles, 9 de diciembre de 2015

Las ficciones de la realidad.

Una espada clavada sobre una piedra,
esa es la imaginación.
Esperando el despertar de un fiera,
para ser arrancada vorazmente
y con sutil mano, ser utilizada.
Pero, es un arma con dos rostros...
fácilmente podemos crear dragones de acuarela
sobre cielos de papel,
como también crear ciudades de coral
y no su mapa.
La imaginación nace con el niño,
el niño muere y ella sigue contigo,
esta vez, clavada sobre tu pecho.
Como guerrero sin refugio,
caminar sobre aquellas
primaveras rojas,
arrastrando demonios y penas,
arrastrando imagenes abstractas,
pinceles filosos,
tonadas mudas y bailes quebrantados.
Esto son las manifestaciones
que realzan a un hombre
y lo vuelven un "artista",
hasta que su misma arma le traiciona,
explotando sobre todo lo que es real,
convirtiéndose en dragones de acuarelas
que asechan en los sueños.
Alimentar de esté homúnculo
con jarrones de cerveza,
vicios inmortales
y tristezas,
para poder crear a placer,
pero cuando es innecesario, esta creación
surge como una cucaracha entre las estrellas,
se adentra en tu sosiego,
dejando huevesillos de pánico.
Con este poderoso sable,
podemos rebanar el cuello de la rutina
o degollar el nuestro.

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