Se acabo la primavera
dentro de mi estomago,
ahora el invierno a puesto sus manos
sobre mí.
Las mariposas han volado a otro cuerpo
y mis manos acarician el corazón derrotado.
Tus prejuicios calentaran de ti a media noche,
los míos,
ahorcaran y desgarraran
los encantos que alguna vez puliste.
Dios encontrará trabajo para tu sonrisa picara,
por ahora,
sólo me avergüenza.
Se acabo la primavera
y sus flores,
el invierno es quien recita versos de la infancia.
Me mojo en su humedad y en su helada voz,
no tengo a quien servirle
este furioso y desgarrador amor.
No tengo a nadie, más que a mi mismo
y sé, lo molesto que soy
cuando pruebo el sabor de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario