Escondo mi borracha sonrisa
entre la neblina.
Mis brazos bailan al ritmo
de una triste música pop de los ochenta
y ella, con naturalidad se esconde.
¿Alguien sabe lo miserable que soy?
Dedico mi vida y mi amor a personas
que no saben si muero.
Amantes de verano,
se calientan en fechas tan ardientes.
Mis piernas danzan con la melodía
melancólica de la existencia.
Reprimo el antojo de golpear a personas
que no saben si vivo.
La tortura es tener un trabajo sin la necesidad
de buscarlo.
No necesitas saber lo que soy
o lo que alguna vez fui.
Te amaré hasta el día que mueras,
y no necesitas más anhelo en tus ojos.
No más mentiras y piedad en tus encantadores ojos.
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