domingo, 6 de septiembre de 2015

Agua de color plata.

Una cálida agua, cae de la regadera,
sumerge mi cuerpo en una inmensa tristeza.
El recuerdo me atraviesa el pecho
y la melancolía el alma.
Los problemas se ahogan
en un baño de lamentos
mientras me asfixio, en mi propio llanto.
Las paredes se tambalean
y el piso se vuelve fragil
pues, es mi cuerpo quien se aliviana.

En un cementerio remoto
enterraron a mi padre,
a lado de mi felicidad.
Los sueños son para ser soñados
así mis ojos estarán abiertos,
para no volver a dormir.

¡Oh, que alguien salve mi vida!
esta lastimada y solamente tengo una.
Prometieron alejar el dolor
pero ahí está,
balanceandoce en un viejo columpio,
disfrazada de niña.
Por favor, salven mi vida,
todos tenemos una y eso es algo malo (o bueno).

Una celestial agua se derrumba por mi cuerpo,
la noche prometió curar mis heridas.
El agua arrastro la melancolía
pero las dejó abiertas.

Ella, se pudo haber ido,
pero él siempre estará ahí.
Tratando mezquinamente
de salvarme,
de darle esperanza a mi vida
porque creo la he perdido...otra vez.



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