miércoles, 1 de julio de 2015

Tu reloj.

Vamos a darnos un tiempo,
porque mis brazos sostienen la distancia
o el vacío que nos ahuyenta de querer.
Los últimos sabores que me quedaron de tu piel
ya se pierden en un morboso recuerdo,
atravieso los días, las noches y las borracheras,
 pero no me dejan llegar a ti.

El despertador dejó de sonar
cuando comencé a olvidar tu carcajada.
Me ves tan lejos,
tan distante,
ausente en nuestro espacio
por eso te pido, que nos regalemos un tiempo
ya que el reloj que sueles usar, se detuvo.

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