martes, 21 de julio de 2015

Corazón de ladrillos.

Dibujado en la pared,
sostiene el polvo que la sociedad arrastra.
Es un muro, que divide
mi naturaleza con la ciudad.
Las personas sólo le ven, pintado,
como animal de jaula,
no le escuchan latir.
Él cubre lo que antes fue un paisaje,
donde se reflejaron, mariposas de cartón
y gorriones de paja.

Mi corazón, palpita en cada ladrillo,
pero es opacado por los rascacielos.
Está débil, polvoriento y sin pulcro,
espero de alguien, que guarde en su pecho
un martillo,
luego así, derrumbarme.

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