miércoles, 15 de julio de 2015

¡Poeta!

«...un samurai no pelea contra otro samurai,
pelea contra un monstruo, generalmente sabe,
a demás que va a ser derrotado.
Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado
y salir a pelear, eso es la literatura»
Roberto Bolaños - Poemas/Ficción.


I

Escribo,
describo... cosas sobre mí
que desconozco.
Las calles grisáceas que no ceden espacio a las flores,
visito las tumbas de héroes caídos
y villanos menospreciados,
sobre colores insípidos
y sabores sin color.
Escribo versos,
tras versos,
tras versos...
sin un sentido común
o un mínimo sentimiento.
Olvide querer,
olvide extrañar,
aprendí a olvidar
y también a aborrecer.
No soy el vagabundo,
ni el borrego,
mucho menos el nómada
que el destino lleva sin rumbo.
Comencé a vivir, sin un final,
a medio camino, no existe un final,
me alimento de; Ilusiones abstractas,
ficciones 
y sueños desgarrados,
para poder mantener mi cerebro lleno.
Me sujeto a las posibilidades mínimas
o inexistentes
de poseer un "golpe" de suerte
que pueda quebrar mi chueca dentadura.
No estoy maldito,
por estar rodeado de tantos malditos,
tampoco bendecido
por aquella mano castigadora de Dios.

II
Mis ojos fueron desterrados
por cuervos con plumas de cuarzo,
mi sonrisa, se fue al exilio 
esperando volver con más peso
el día que dictadores duerman en ataúdes,
el día que la rotunda sea un museo de arte,
donde presos dejaron parte de su alma,
más no de su libertad.
Deje caer mi niño,
la cría, el bebé, que es padre de la infancia
y madre de la inocencia.
Se me cayó de las manos,
al sentir la patria herida
guiando una fila inmensa 
de cuerpos grotesco 
con olor a mierda,
miradas corrompidas.
Sus llantos se hicieron canciones,
con las brisas que soplan la peste 
en nuestra nación.

III

Moldeé mi cuerpo suave,
mi mente vacía...
no soy el mismo,
perdí mi edad
con el caminar sonámbulo
de los años,
me floreció una barba de querubines,
se me marchitaron las ojeras,
me he vuelto un viejo detestable
mas no un sabio.
¡Me duele la espalda!
Por cargar urnas
¡Me truenan los huesos!
por los gritos sollozantes de mi cama
¡Me duele el corazón!
por hacerlo comer rocas.
Estoy tan cerca de descifrar
el misterio que guarda la muerte,
renaceré
y volveré a morir,
será así, hasta que se canse de mí
la huesuda que viste con trapos viejos.

III

El humo del cigarrillo 
se espanta,
va como las luces de los autos,
recorre la ciudad
y se convierte en veneno.
alumbran de lejos las farolas 
el camino a casa,
marcan con crayolas rotas
la dirección errónea,
pero soy ciego,
soy el sosiego que ofrecen los paisajes  
escondidos detrás de rascacielos,
repletas de sombras retorcidas,
amarradas a una mesa 
y maltratadas por expedientes y archivos.

IV

Tan cruel que es el mundo,
y a su vez un hermoso lugar para desatar guerras.
Tan injusta que es la vida,
y a su vez, anhelada por Dioses.
Tan bárbaro que es el poeta,
y a su vez un malnacido por 
escribir y describir las cosas que no saben de él.
Solo podría aprender de eso,
una cosa, solo una cosa...
Y es que todos, completamente todos
somos más que un verso.    

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