Entre nubes de una borrachera, te logre ver desnuda.
En hermosas praderas del dolor,
estabas ahí;
tu cuerpo siendo el desierto que camine sin perderme,
aquellas arenosas pieles que brillaron en la oscuridad,
tu débil boca, que callo el gemido de las paredes,
aquellos senos que asimilaban mares
fueron los que ahogaron mi lengua.
Tus pieles hechas telas,
rotas al borde de la cama.
¡Pobre de ellas!
Murieron del frío
mientras nuestros cuerpos se convirtieron en lava,
forjaron nuestras almas,
mezclaron nuestras sangres.
Demonios que tientan al pecado,
sólo nosotros, simples humanos
caemos a tal desdicha.
Ahora somos monumentos sobre una cama,
recuerdos sobre un diluvio de dudas,
amargura en los segundos.
Esclavo de tal borrachera,
agonizo en el tiempo,
me revuelco en las heridas
que dejó el placer,
llamo con mi sudor en cada noche;
a tus miembros inútiles,
a tu huesos enlazados,
a la timidez que encierran tus mejillas.
suspiro tras suspiro,
me ahogo en el recuerdo de unas horas.
Entre nubes de una borrachera, te logre ver desnuda,
y anhelo que en alguna vida, pueda escampar para poder tocarte.
miércoles, 27 de mayo de 2015
martes, 19 de mayo de 2015
Respuesta.
Escucho voces, más allá del razonamiento,
discuten entre lo correcto y el placer.
Una figura surge del miedo,
ahora duerme dentro de mí
como animal invernando.
Aquellas voces, arden en el fuego eterno del pensamiento
y hacen retorcer el cuerpo en la tranquilidad del silencio.
Debo hallar la manera de callar esas voces.
Las dudas entran y quiebran donde una vez hubo paz,
ahora mi destino me hace cara y se muere,
mi futuro cojea y sólo mi presente
puede ver el pasado colgar en la sala
con la cuerda tensa, que pronto se romperá.
Escucho una voz muy dentro de mí,
resuena su eco en mis sentimientos,
perdido el miedo en otro lado,
no lo puedo encontrar.
Se muestran las puertas abiertas
que dirigen el camino,
se cierran y se abre
el templo donde los ritos a la sagrada muerte
se pagan con lagrimas que pesan.
Luego de entrar, se aterrorizaran esas voces,
no hallaran lugar en donde abandonen las dudas.
discuten entre lo correcto y el placer.
Una figura surge del miedo,
ahora duerme dentro de mí
como animal invernando.
Aquellas voces, arden en el fuego eterno del pensamiento
y hacen retorcer el cuerpo en la tranquilidad del silencio.
Debo hallar la manera de callar esas voces.Las dudas entran y quiebran donde una vez hubo paz,
ahora mi destino me hace cara y se muere,
mi futuro cojea y sólo mi presente
puede ver el pasado colgar en la sala
con la cuerda tensa, que pronto se romperá.
Escucho una voz muy dentro de mí,
resuena su eco en mis sentimientos,
perdido el miedo en otro lado,
no lo puedo encontrar.
Se muestran las puertas abiertas
que dirigen el camino,
se cierran y se abre
el templo donde los ritos a la sagrada muerte
se pagan con lagrimas que pesan.
Luego de entrar, se aterrorizaran esas voces,
no hallaran lugar en donde abandonen las dudas.
domingo, 17 de mayo de 2015
La flor y el poema.
Érase una hermosa
mañana de mayo cuando la señora Carmen, salía muy alegre a hacer el cuidado de
su jardín, tarareaba canciones melódicas en los pasillo de su casa,
preparándose para ver a lo más querido que poseía, su jardín. Al abrir la
puerta de la entrada y dar esos pasos veloces, notó algo distinto, algo
horripilante para sus ojos. Todas sus rosas, sus girasoles, sus jazmines,
aquellas delicadas flores que atendía como sus hijas, habían sido mutiladas, no
se encontraba nada, más que un vago y lisiado jardín. La pobre señora entró en
pánico, sus movimientos eran temblorosos, miedosos, al colocar el primer pie
dentro de su madrigal muerto, quebranto en llanto, quebró su voz en un
horripilante grito, sus lágrimas desbordaban con rapidez al suelo, espantando a
los pájaros que comúnmente posaban para enamorarse de cierta belleza que
mostraba el lugar, en unos de esos gemidos de la pobre Carmen, logro ver un
papel enredado en unas de las plantas, secó sus miserables lágrimas y tomó un
poco de aliento para ver aquel papel, no era más que una carta escrita en
tinta, aquella decía; - “Hoy tomo algo de este hermoso lugar, para hacer
feliz al pueblo y convertirlo en un
soberbio poblado”. La señora, anonadada en el misterioso mensaje que
mostraba el papel, decide salir y hacer denuncia en la policía.
Carmen, cierra la
puerta de su casa y en una mugrienta bata sale hacia la casilla policial más
cercana.
- ¡Oficial
Ramírez,oficial! – Grita la pobre Carmen con poco aliento. – Quiero hacer una
denuncia, alguien ha entrado a mi jardín
y se ha robado mis atractivas flores.
- ¿Qué? ¿Usted
también? Ya es el 5to en esta mañana. – Contesta el oficial Ramírez. – Al
parecer alguien les está jugando una broma, doña.
- Me dejó una carta
en medio de esa masacre.
- Ya tenemos cuatro
de esas “cartas” y como dije, alguien les juega una broma, no es de
preocuparse, ni porque llamar masacre a eso tan tonto. – Dice Ramírez, con voz
burlona.
- Usted no
entiende, usted cree que es un juego sólo por no cumplir con su trabajo, usted
es uno más de esos flojos – Dijo Carmen alterada por la tranquilidad del
oficial.
Al transcurrir el
día, un atractivo hombre, caminaba por las calles muy alegre repartiendo flores
a quienes se les cruzaban en el camino, colocándolas en las casas deterioradas
del pueblo. Una joven peliroja, a quien el hombre le había regalado un girasol,
le pregunto:
- Oye ¿Por qué me
das esta flor si yo no te la pedí?
- No importa, todos
necesitamos flores, ellas nos hacen felices y más hermosos. – Contesto el
hombre sin parar de sonreír.
Siguió su camino
regalando flores hasta caer la tarde, decidió tomar un vaso de agua en un
restaurant, al entrar pudo percibir la alegría de todos aquellos a quienes les
había regalado una flor, pero pudo percatar que en una esquina del restaurant,
en una mesa malcriada, se encontraba la señora Carmen, quien decidió ir a tomar
una taza de té. El hombre se le acerca con un caminar muy danzante y le
pregunta:
- ¿Por qué tan
triste, mi doña? ¿Por qué tan amargo su mirar?
- Alguien ha matado
a mis niñas, las aniquilo sin compasión. – Respondió Carmen con voz melancólica.
- Hoy es un hermoso
día, aproveche su vida y envíe al olvido ese recuerdo, no olvide que la alegría
no puede morir, ella es inmortal en nuestros corazones. – Dijo el hombre con su
enorme sonrisa y regalándole la última flor que tenía. Carmen, vio la flor y
enseguida cayo en llanto, salió del lugar lo más rápido que su
cuerpo podía, el
hombre sorprendido de esta reacción, colocó cara de asombrado.
Al caer la noche,
Carmen, tendida en su cama mientras escuchaba el silencio de su habitación,
pensaba en su querido jardín, en el estupefacto robo que le habían hecho, pero
en eso, entró un recuerdo muy doloroso en su cabeza, fue el del restaurant, el
joven que le regaló la flor y parafraseo sus palabras - “No
olvide que la alegría no puede morir…” En seguida Carmen notó, que este
apuesto hombre que le había regalado una flor y dicho tan maravillosa frase
sobre la alegría, podía ser el mismo ladrón que mutiló su jardín. La señora
apretó su puño con tanto odio, luego lo lanzó sobre su cama para descargarlo,
incrédula por lo acontecido, decidió poner sus arrugados dedos sobre el asunto,
tomó un cuchillo de su cocina y salió al pequeño pueblo a ver si encontraba a
este hombrecillo.
En efecto, al dar
unas cuantas vueltas por el pueblo, logró ver al hombre regalando flores,
esperó a que el hombre se ubicara en un lugar solitario. Con sigilo, en acecho,
como animal preparado para cazar a su presa, se encontraba Carmen con el
cuchillo en su espalda, el hombre se paró a lado de un postal, en una calle
oscura, Carmen entro con su afilado instrumento y comenzó a apuñalar al hombre,
sin piedad ni misericordia, la señora descarga toda su depresión en cada
puñalada que le daba al hombre, al agotarse, se detiene y ve al hombre
arrastrarse pidiendo auxilio, desangrándose y sin posibilidad de vida, el
hombre saca una nota de su bolsillo y se la entrega a Carmen, ella enojada no
hace más que verlo con una sonrisa vengativa pintada en su rostro. Cuando
Carmen se agacha para decirle unas palabras al hombre, siente un fuerte agarrón
en su brazo derecho, era el oficial Ramírez.
- ¡Queda detenida
doña! Lo he visto todo, he visto con que crueldad ha matado a este pobre
muchacho.
- Pero… Es él…
Quien ha cortado las flores de mi jardín para regalarlas a desconocidos. –
Responde la pobre Carmen alterada.
- Eso no es motivo
de asesinarlo, usted se ha vuelto loca. – Dice Ramírez con autoridad.
El oficial lleva a
la señora tras las rejas, ella sólo se quejaba de no poder decir unas palabras
al hombre antes de morir. A la mañana siguiente, Carmen se despierta y ve una
nota al borde de las rejas, el oficial le dice que lea la nota. – “Querido Juan, te hago entrega de estas
flores para que hagas feliz a las personas de tu pueblo, sé qué las dueñas del
jardín de dónde saco las flores son egoístas, no comparten la felicidad con
nadie, por eso, llego a ti, te he espiado y sé que eres temeroso y harías
cualquier locura para hacer que tu pueblo, salga de las ruinas que el embargan.
Si algo malo te llega a ocurrir, pasa esta carta a otra persona que ocupe tu
lugar. – Firma, el ladrón de flores.” Carmen, al leer la nota completa
comenzó a llorar lamentándose de lo sucedido, el oficial la miró con lastima,
pero no hizo más nada que eso.
Pasado los meses,
Carmen se encontraba en el calabozo de su pueblo, pálida
![]() |
| (Imagen extraída de Tumblr) |
jueves, 14 de mayo de 2015
Desorden.
Ver, como las hojas se funden con el viento,
ambas sin sentirse,
son llevadas a la lejanía.
Se toman,
el alma traslucida,
con el cuerpo fragil.
Son ahora una,
cuando nunca fueron de nadie.
El moribundo recoge
su conciencia atrapada
entre llamas de papel,
goteros de tinta.
Insomnio que toca la puerta,
esperar del café que toman los muertos,
desapareces entre días de sosiego.
He de buscarte en las colonias de sombras,
allá dónde no existe el día o la noche,
no se duerme.
El atesorado con su locura, busca
la gloría en plegarías escritas
sobre costales.
¡Llamarlo problema!
A lo que se asemeja a un vicio,
recintenme la cura...
... Del descanso inmortal,
dentro de tierra y plagas,
nuevo polvo de aquella epifanía
y susurrenme con el corazón,
lo que carcome este trasnocho
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| (Imagen sacada de Tumblr.) |
son llevadas a la lejanía.
Se toman,
el alma traslucida,
con el cuerpo fragil.
Son ahora una,
cuando nunca fueron de nadie.
El moribundo recoge
su conciencia atrapada
entre llamas de papel,
goteros de tinta.
Insomnio que toca la puerta,
esperar del café que toman los muertos,
desapareces entre días de sosiego.
He de buscarte en las colonias de sombras,
allá dónde no existe el día o la noche,
no se duerme.
El atesorado con su locura, busca
la gloría en plegarías escritas
sobre costales.
¡Llamarlo problema!
A lo que se asemeja a un vicio,
recintenme la cura...
... Del descanso inmortal,
dentro de tierra y plagas,
nuevo polvo de aquella epifanía
y susurrenme con el corazón,
lo que carcome este trasnocho
jueves, 7 de mayo de 2015
Eternidad.
Son las nubes metalizadas,
quienes se oxidan con la humedad
del calor.
Es la resaca del viento,
quien mueve las hojas del árbol seco.
La llanta, que gira
retornando al inicio.
Los faros, que olvidaron apagarse.
Aquellas flores que crecieron
en castillos de prostitutas.
El hombre le espera...
Mientras ve marchitar el sol
en gigantes nubes de piedra.
El día, despierta al caer
la noche herida.
Y de ser yo, quien amanezca
como un náufrago
derramando un extraño
liquido de melancolía,
sobre aquellos sueños
agrios y eternidades rebeldes.
Podre jugar con el miedo y la soga.
(Foto del segundo disco de Joy Division "Closer")
quienes se oxidan con la humedad
del calor.
Es la resaca del viento,
quien mueve las hojas del árbol seco.
La llanta, que gira
retornando al inicio.
Los faros, que olvidaron apagarse.
Aquellas flores que crecieron
en castillos de prostitutas.
El hombre le espera...
Mientras ve marchitar el sol
en gigantes nubes de piedra.
El día, despierta al caerla noche herida.
Y de ser yo, quien amanezca
como un náufrago
derramando un extraño
liquido de melancolía,
sobre aquellos sueños
agrios y eternidades rebeldes.
Podre jugar con el miedo y la soga.
(Foto del segundo disco de Joy Division "Closer")
lunes, 4 de mayo de 2015
Sentimientos muertos.
Sin rumbo alguno,
mi caminar revela el miedo,
escondo toda posibilidad de fallar
en parpados débiles.
Derecha o izquierda,
bien o mal,
el camino tomado siempre es de cambiar.
Escucho esas voces naufragas
que llaman del otro lado
un peso sobre mi cuerpo no me deja ir
¿Qué debo hacer con las atrocidades
que una vez pude ver?
-Esconderlas en un cuarto-
Donde todo vuelve a iniciar.
No hay dirección a donde alejarme.
El sentido cobra fuerzas,
sutilmente camina por mis venas
como bestia de caza,
y el peligro atrozmente rompe mi boca
con gritos feroces,
muestro sangre en mis dientes,
causo pánico en ella.
Ahora estoy a la deriva
de toda monstruosidad
y confundo lo que me rodea
como lo es...
Vivir por misericordia.
(Pintura de Angel Olmos)
mi caminar revela el miedo,
escondo toda posibilidad de fallar
en parpados débiles.
Derecha o izquierda,
bien o mal,
el camino tomado siempre es de cambiar.
Escucho esas voces naufragas
que llaman del otro lado
un peso sobre mi cuerpo no me deja ir
¿Qué debo hacer con las atrocidades
que una vez pude ver?
-Esconderlas en un cuarto-
Donde todo vuelve a iniciar.
No hay dirección a donde alejarme.
El sentido cobra fuerzas,
sutilmente camina por mis venascomo bestia de caza,
y el peligro atrozmente rompe mi boca
con gritos feroces,
muestro sangre en mis dientes,
causo pánico en ella.
Ahora estoy a la deriva
de toda monstruosidad
y confundo lo que me rodea
como lo es...
Vivir por misericordia.
(Pintura de Angel Olmos)
viernes, 1 de mayo de 2015
Besos a una prostitutas.
Barinas/01/05/15
Querida Marl:
Escribo estas palabras con un fuerte dolor en mi pecho, es agudo y maltrata
mi respirar en cada suspiro de recuerdo que doy por ti. Es una lástima que no
nos podamos encontrar de nuevo, yo, un joven enamorado y tú, una prostituta
venenosa… Siempre te llame así por el daño que le causabas a mi vida. No quiero
decir que la volvías miserable con tu presencia, al contrarió lo poco que tenía
de felicidad, hacías que brillara como oro. Debo agradecer todo eso, aquellos
momentos en el que estábamos juntos, era tan cálido, una pena que fueran
momentos tan fugaces, pero no me importa mucho, en un doloroso corazón, el
recuerdo se hace eterno.
Nunca supe tu verdadero nombre, pero
una vez leí en unos papeles que se parecía al de una calle en Estados Unidos,
preferí llamarte por tu sobrenombre de trabajo “Marl” para no hacerte molestar.
Me encantaba verte usando esos vestidos unicolores… Era inevitable no pagar por
ti, el vestido azul que lucías con esas pulseras de plata, era estupendo,
besarte era recrear un campo de flores y ser una mariposa, tu vestido blanco,
era muy elegante para el lugar donde trabajabas, tus accesorios de oro falso,
llamaban mucho a los árabes, era difícil encontrarte libre cada vez que lo
usabas, no era fanático de aquel vestido verde, no era tan llamativo como los
anteriores, cuando lucías ese color, raramente llamabas la atención a lesbianas
ebrias… No puedo terminar esta carta sin antes resaltar ese estupendo y
magnifico vestido rojo, tan apasionante, si no más recuerdo la primera vez que
te vi, lo usabas, creo que con ello me enamoraste pero no, fue el sabor amargo
de tus labios, quienes inyectaron alquitrán o algo así, lo único que sé, es que
cuando abrí los ojos después del beso, ya estaba decidido a volver mil veces a
ti, besarte sería la meta de mis día a día.
Con el pasar de los tiempos, después de tanto vernos, espero te hayas
aprendido mi nombre… no soy un fan de tu trabajo, soy adicto a lo que haces con
los hombres, esa manera sensual de besarlos y hacerles prender en una llama
eterna la cual llaman placer, pero yo tristemente le debo llamar vicio. Ya
tengo 20 años, ya puedo ser considerado como uno más de tus hombres, pero en mi
propio mundo, somos sólo tú y yo, donde tu proxeneta no se interponga y no se
crea un presidente respetable, él siempre me pareció un reverendo idiota, mucho
más cuando me dijo que aumentaría el precio de tu compra, yo no soy un
asalariado para poder tener tu cuerpo, frágil en mis manos, ya los pobres como
yo, no podemos tener el privilegio de amargar nuestros labios… pero bueno, no
puedo hacer nada, más que añorarte, tú naciste para eso, yo, tal vez nací para
anhelar las cosas importantes que llegan a mi vida. Espero que sean buenos
hombres quienes te posean y te usen egoístamente.
Cada vez, que bese a otra prostituta trataré de recordarte, aunque se me
haga difícil recobrar el sabor de tu labial. Un fuerte abrazo a tu ausencia y
un inmenso suspiro al último beso que me diste, no quisiera despedirme pero
nunca se sabe el día final, espero y arrastres esas horas letales a mí,
nuevamente.
Firma; Tu consolado Dann.
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