sábado, 21 de noviembre de 2015

Natalicio.

Nací el día
que la noche estaba descompuesta.
En una ratonera,
frente un estadio de fútbol
y una rueda de borrachos.
La misma noche que otorgo la vida,
me la quiere arrebatar;
con su mugre,
con insomnios,
con yonkis,
con amigos.

Mi madre duerme
al borde de una luna
y mi padre, extraviado
en su búsqueda.
extraviado entre las estrellas
y el cosmos.
Nazco de noche,
y vivo entre el día,
pienso morir floreado de luces,
con un silencio citadino
y una o dos veces,
con el verso entre las manos.

Desperté al otro día,
con reseca,
un sabor vaginal en mi cuerpo,
una textura nubosa
y un dolor maternal.
Me colocaron Daniel
como nombre,
y me inyectaron sus apellidos
e incluidos, las esperanzas
y sus metas.

A medio camino de la vida,
con los pies sobre la tierra,
dejando un rastro de sangre,
llevo conmigo, el ojo de mi padre
sobre mis espalda,
el abrazo de mi madre en cada mañana,
pero de mí...
aún no llevo nada
más que la negra noche
velandome como un cuervo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Infante.

«Mi corazón salta cuando contemplo
un arco iris en el cielo:
Así fue cuando mi vida comenzó;
así es ahora que soy un hombre;
así será cuando envejezca,
¡O me deje morir!
El niño es el padre del hombre;
y desearía que mis días estén
uno a uno ligados a la piedad natural»
-William Wordsworth
-"
My Heart Leaps Up When I Behold"



Soy el niño perdido
dentro del cuerpo de un hombre viejo.
Un poeta transmuta
y se convierte en arco iris de llovizna,
el niño, aún perdido...
perdido, dentro de calabozos.
Romanticismo,
vanguardia,
todos,
todos son puñales sobre el niño.

Llevo el cadáver de un árabe
como un dije en mi escapulario,
cuelga entre santos y demonios.
Un viernes tan negro
que no asimila la podrida noche
y exilia al sol.
Aún el niño perdido,
entre llantos y alaridos,
hace un mapa con su sangre
para buscar el camino
que le lleve a la colina
dónde reposen los brazos de su madre.

Rayos de luces,
volcados sobre diamantes,
se convierten las luciérnagas
y antorchas en el pasillo.
Un laberinto de recuerdos
y una quimera, que cuida de él.

Soy niño, padre de la vejez
poesía, madre del alma.
Extraviado en un sin fin
de caminos pero con un sólo destinatario...


...la inmortalidad, a través del papiro
y la tinta, que florece en mi tumba.


jueves, 19 de noviembre de 2015

Ave viajera.

Antes era un ave exiliada,
viajaba de pecho en pecho
y hacía nidos, sobre corazones rotos.

Ahora, sin plumas,
ni dirección en la cual
tomar ese infinito cielo,
guardo el reposo
bajo ramas de un olvido.

Como ave viajera,
no habrá día en el que me desgaste,
pero sí habrá un momento
en el que necesite
un nido, sobre mi corazón roto.

martes, 17 de noviembre de 2015

Dos días.

La pasada noche
prometiste quererme.
Hoy, la ventana
es un simple cuadro,
y la brisa que golpea de ella
es su pintura.
Hoy, la música
viaja más lento que mis sentidos,
más lento que la oscuridad.
Hoy, dónde la noche
es más negra
y sus estrellas se fueron a correr a otro cielo,
me dices ya no quererme,
que palabras tan crueles,
que ritmo tan frío
y que soberbio aliento
con el que lo dices.

Al parecer uno de esos días
fue tan sólo un sueño viajero,
una de esas oraciones
fue mentira entre las mentiras,
o al parecer,
uno de los dos se ha enamorado
de las mentiras que uno suele soñar.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Distante.

Ella carga la noche sobre sus hombros,
corta y oscura.
No hay luces que me lleven en su camino,
no hay calles que me desvíen
hacia ella.
Con tan solo un maletín de madera
y un poemario,
estoy atrapado en este eclipse,
comiendo piedras y salamandras.
Hay un mar entre nosotros,
y aunque yo sea un pez
tengo miedo ha ahogarme.
Pues ella carga la noche sobre sus hombros,
y un mar en sus caderas.
Sin brújula
o bengala con el cual
pueda ubicarme,
decidiré quemarme,
ser consumido por la lava
reluciente de su boca.
Porque ella,
carga la noche sobre sus hombros,
un mar en sus caderas
y un volcán entre sus labios.
A pesar de que ella cargue tanto,
es ligera como el viento,
fugaz como la luz
y distante como solo ella, sabe serlo.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Fétido y lúgubre.

A veces me siento enfermo,
descompuesto.
En un sumiso estado
de putrefacción.

Viveza entres sombras y luces.
Vuela el dolor como una mariposa
con alas rotas.
Cuerdo de la cabeza al infierno,
cuento los pasos que doy.
Cada huella es borrada
por mi sombra...
que por cierto,
es arrastrada.

Todas las noches preparo
mi urna
como si fuese una habitación,
y un espíritu me visita
en las mañanas,
esperando...

Mi cuerpo aún soporta
esa enfermedad,
a la que le llaman vida,
y la que nadie se esmera en buscar su cura.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Avanzamos hacia atrás.

Todo se transforma,
todo cambia
obteniendo un aspecto distinto.

Los murales,
las calles
y la pobreza de mi pueblo,
adquieren el rostro de un hombre,
que poseía su apellido y sus venas Frías.