La vida es un juego,
tiene como regla dejarme atrás
cada vez que intento vencer.
Mi corazón ha recibido puñaladas,
ya no tiene lugar para alguien.
En la vida de otras personas,
he sido el recuerdo del trofeo
que conmemora el olvido.
En el amor, he tocado tantas veces el fondo
que atravieso mi alma
con la misma mano que me consuelo.
Todas las leyes que he puesto sobre la mesa,
han derrumbado la ilusión,
he corrido y he sido lento,
tarde mucho en llegar a ti.
¿Alguien puede dejarme ganar?
Tanta amabilidad,
tanta educación,
no puede caber en un mismo cuerpo.
La ambición de ser siempre el primero
te puede consumir,
pero yo nací sin esa ambición.
Han torcido tantas veces mi mano,
que incluso el silencio se burla de mí,
He caído,
y el suelo me desprecia,
he llorado por derrotas
pero nadie me da de su hombro para aliviarme.
La vida es un juego
y mis reglas echan a perder mi vida.
El amor,
la risa,
el cariño,
el odio,
los vicios,
las virtudes,
el gozó
Todo es tan natural y fácil,
pero no para mí,
no para mí en este juego.
lunes, 30 de marzo de 2015
martes, 24 de marzo de 2015
Desventadas, únanse.
Encuentra las maneras de amarme,
hoy,
mañana
y siempre.
Mi unico problema es que olvide amar,
tanto tiempo castigado en el olvido,
me ha hecho perder la memoria
en unas de esas borracheras
nostálgicas,
pero aún así
puedes amarme,
sino tambien puedes darme
a probar de tu odio
ahora,
mañana
y siempre.
Escríbeme esta noche.
Mi sonrisa se fue de viaje en avión
y se estrelló con enormes montañas negras,
muerdo mi abatido lápiz,
la cosas que escriba nunca hablaran
como lo hacen tus palabras.
Escríbeme en las noches,
donde el frío pasillo intenta quemarme,
la suave brisa duerme
y la luna le grita a mis miedos.
Las palabras que una vez dijiste,
se las llevaron los ruiseñores,
los abrazos que una vez añoraste
se han convertido en grietas,
grietas tan profundas que pueden ver dentro de mí.
Si te hace falta algo
sólo escríbeme...
en tu lista de cosas por odiar.
hoy,
mañana
y siempre.
Mi unico problema es que olvide amar,
tanto tiempo castigado en el olvido,
me ha hecho perder la memoria
en unas de esas borracheras
nostálgicas,
pero aún así
puedes amarme,
sino tambien puedes darme
a probar de tu odio
ahora,
mañana
y siempre.
Escríbeme esta noche.
Mi sonrisa se fue de viaje en avión
y se estrelló con enormes montañas negras,
muerdo mi abatido lápiz,
la cosas que escriba nunca hablaran
como lo hacen tus palabras.
Escríbeme en las noches,
donde el frío pasillo intenta quemarme,
la suave brisa duerme
y la luna le grita a mis miedos.
Las palabras que una vez dijiste,
se las llevaron los ruiseñores,
los abrazos que una vez añoraste
se han convertido en grietas,
grietas tan profundas que pueden ver dentro de mí.
Si te hace falta algo
sólo escríbeme...
en tu lista de cosas por odiar.
lunes, 16 de marzo de 2015
25
El día en que la amargada vejez
acaricie mi pelo,
la plata brillara por su antigüedad,
dejando experiencias vivas sobre el polvo.
Mi espalda se convertirá en un cementerio
de pecados y placeres,
La fría y malévola brisa,
envenenara mis huesos hasta hacerlos débiles.
Los atardeceres dejaran de radiar
y las colinas lloraran a ríos.
Cuando la vejez, me felicite un día,
no tendré suficiente aire en mi boca
para apagar esas burlonas velas
que guardan el fuego de mi juventud.
Mi cuerpo será blando
como el cristal en la ventana,
las aves no silbaran la alegre melodía que les enseñe,
lo olvidaron con mis años.
No habrá beso divino,
que pueda salvar este encerrado sufrimiento,
el corazón late tan lento
y bombea la sangre marchita a los delirios.
Cuando el cuerpo se duerma,
la vejez vendrá vestida de muerte
sutilmente a cantar
aquella melodía que las aves olvidaron,
mis ojos bailaran hasta el agotamiento,
mi consciencia se limpiara en el ultimo pecado,
este cuerpo descansara en las añoranzas
mientras mi alma volara libre
en busca el fulgor de los días olvidados.
acaricie mi pelo,
la plata brillara por su antigüedad,
dejando experiencias vivas sobre el polvo.
Mi espalda se convertirá en un cementerio
de pecados y placeres,
La fría y malévola brisa,
envenenara mis huesos hasta hacerlos débiles.
Los atardeceres dejaran de radiar
y las colinas lloraran a ríos.
Cuando la vejez, me felicite un día,
no tendré suficiente aire en mi boca
para apagar esas burlonas velas
que guardan el fuego de mi juventud.
Mi cuerpo será blando
como el cristal en la ventana,
las aves no silbaran la alegre melodía que les enseñe,
lo olvidaron con mis años.
No habrá beso divino,
que pueda salvar este encerrado sufrimiento,
el corazón late tan lento
y bombea la sangre marchita a los delirios.
Cuando el cuerpo se duerma,
la vejez vendrá vestida de muerte
sutilmente a cantar
aquella melodía que las aves olvidaron,
mis ojos bailaran hasta el agotamiento,
mi consciencia se limpiara en el ultimo pecado,
este cuerpo descansara en las añoranzas
mientras mi alma volara libre
en busca el fulgor de los días olvidados.
sábado, 14 de marzo de 2015
Nada o nadie que perder.
Soy un alma moribunda,
en busca del calor
que calme mi helada piel.
Nadie podrá quemarme,
nadie usara mis huesos como leña,
sólo busco alguien que pueda encender algo en mí.
Soy un cuerpo desamparado,
no poseo nada de valor,
algo con que enriquecer mi vida,
un talento
o alguna moneda.
Tan cerca del dolor
y la vez
tan lejos del cariño.
Mis brazos son espadas,
cortan todo lo que rodean.
Acarició mi desolado corazón,
cada vez que hurgo en aquellos momentos de calma,
pero no hay nada que encontrar.
Soy una vida lastimada,
sin heridas
o sangre que derramar.
Nunca supe usar un mapa
porque tal vez
no tuve un lugar a donde ir
o donde perderme.
Busco refugio,
una cama donde dormir todo el día
en espera que la muerte
hale mis pies,
y pueda llevarme a algún lugar.
Mi amor es una roca,
esos recuerdos amorosos
sólo fueron fugaces brillos,
ahora son polvo en mis zapatos.
Soy un pobre ladronzuelo
que fracaso muchas veces,
nunca tuve habilidad
para robar una mirada.
Ojala pudieran mirarme,
aunque sea una vez...
pero nadie lo hará.
He perdido todo lo que no tenía en mis manos,
distraído y tonto
fui a parar
a mitad de la noche,
ellas me consumen más de lo que yo lo hago.
Soy un pasajero dormido,
sin boleto,
sin rumbo,
sin ningún destino,
montado en la locomotora más gris,
los carriles viejos me llevan a donde tu estas.
domingo, 8 de marzo de 2015
El mar y él.
Su romance pudo comprarle todo el mar,
las huellas sobre su piel fueron la factura.
Ella lo tenía todo.
El océano le cantaba con olas muy calmadas.
Aquella arena fresca,
masajeaba toda herida en su cuerpo.
Él pudo ser rico,
pero vendió sus sueños por amor.
La noche sintió celos,
sus estrellas se volvieron locas,
un agudo grito pudo penetrar la bahía
y un silenció cortaba la brisa
mientras la luna decía "Ssshhh".
No hay preocupación,
dentro de un mar lleno de peces.
El cuerpo de su novia flota
y la muerte dice "ssshh"
llevándosela como un abrazo,
libres las aguas, sin salvavidas a su lado,
él podía ahogarse otra vez.
las huellas sobre su piel fueron la factura.
Ella lo tenía todo.
El océano le cantaba con olas muy calmadas.
Aquella arena fresca,
masajeaba toda herida en su cuerpo.
Él pudo ser rico,
pero vendió sus sueños por amor.
La noche sintió celos,
sus estrellas se volvieron locas,
un agudo grito pudo penetrar la bahía
y un silenció cortaba la brisa
mientras la luna decía "Ssshhh".
No hay preocupación,
dentro de un mar lleno de peces.
El cuerpo de su novia flota
y la muerte dice "ssshh"
llevándosela como un abrazo,
libres las aguas, sin salvavidas a su lado,
él podía ahogarse otra vez.
viernes, 6 de marzo de 2015
Vamos a perdernos...
Vamos a perdernos
en las profundidades del bosque,
en el reflejo, de ojos sumergidos.
Escuchar el cantar de las aves
y esperar que se haga sosiego
sobre nuestras orejas.
Vamos a perdernos
en el silencio de los arboles,
en el marchitar de las hojas.
Vamos y perdámonos
en el callar de las palabras
o besar lo que decimos.
Nuestros nombres serán escritos
sobre piedra gris, madera rancia
y viento hecho cariño.
Vamos a perdernos
en un bosque queriendo ser ciudad,
o en una ciudad arrepentida, queriendo ser bosque.
Como ciegos, amaremos la luz del día,
como desconocidos repudiaremos
nuestro incógnito,
pero como humanos
tocaremos la felicidad.
En lo más profundo de nuestro pecho
podemos perdernos,
sobre lo más superficial
podríamos ser náufragos,
en nuestras manos divinas
rosaremos el placer del día y la noche.
El arroyo que lleva la vida,
ahogaremos el tiempo
y salvaremos a la muerte.
Vamos a perdernos
en un lugar
donde nuestros abrazos,
besos y caricias sean llamados "algo".
Vamos a encontrarnos en "algo"
para que el corazón le llame amor.
domingo, 1 de marzo de 2015
La dama en ausencia de la muerte.
¿Por qué tan pronto?
Cuando me dices que vendrás mañana
¿A qué te refieres con exactitud?
He esperado por ti
como un largo sueño
de dieciséis años,
siete meses
y dos días.
Cuando dices que me amaras
¿Qué quieres decir con eso?
Podrás ver que te he esperado lo suficiente
y todas mis esperanzas se han marchado.
Dejé de buscar.
Esa eres tú,
Diosa de la callada noche.
He buscado la tranquilidad
en tu silenciosa sombra.
Te vuelves tormenta del día,
la nostalgia del atardecer
se pierde
cuando mis dedos y
tu cabellera se juntan.
Busqué la paz
sobre tu mutilado cuello
y tan sólo me encontré
con mis delirios.
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