domingo, 26 de abril de 2015

El sonido del recuerdo.

¿Quién priva los corazones?
Canciones.

¿Quién corrompe nuestra calma?
El alma.

¿Quién nos dejara podrida?
Herida

Es aquí donde el sonido
se vuelve nuestra partida,
llevándonos al olvido
canciones del alma herida.

                                                                                                               (Imagen sacada de Tumblr.)

miércoles, 22 de abril de 2015

La mordedura de la rutina (Soneto).


Hoy se visten de negro las esquinas
donde sombras taciturnas detienen,
los dolores que sus manos sostienen
para apuñalar el sol con  neblinas.


se romperán los sueños que imaginas
cuando los cuerpos firmes desenfrenen,
delirios de grandezas, que sostienen
las caretas de amargadas rutinas.

habrán luces huérfanas a donde voy,
ya que alguien abandono su calidez.
No me quema la frialdad donde estoy,
ni tampoco el brillo de la esplendidez,
fue mi encierro quien mostró su desnudez
para convertirme en lo que ahora soy.
                                                           (Imagen sacada de tumblr.)

martes, 21 de abril de 2015

Sicario.

El sol se desplaza en medio de las nubes,
figurando deformes sombras.
Avenidas y callejones,
es por donde transcurren cuerpos soñolientes,
deslizate en el andar de sus cejas
ya que mis ojos persiguen tu aroma.

El callar de mi revólver,
guarda el griterío de almas.
Por un amor ciego que cojea,
un sudor rígido en mi frente,
haz escapado, otra vez.
                                                                               (Imagen sacada de Tumblr.)

miércoles, 8 de abril de 2015

¿Tú sabes cómo mueren los animales?


(Este texto no va con la intensión de cambiar a quien lo pueda leer, sólo es una expresión como todo lo que escribo. Mi única intención es que los complazcas y lo puedan disfrutar.)

Los animales son como niños,
indefensos ante nuestra hambre vulgar.
Cada llanto infantil,
se adormece sobre charcos de sangre,
cada uno de sus inocentes gestos,
es arrebatado
por el voraz filo de la muerte.

Esos perfumes suculentos
son las conciencias perdidas
de aquellos candorosos
que gimieron por ultima vez.

Cada niño llora,
toda vida fallece,
no hay razón para acercar la muerte
a aquel plato pulcro
donde se sirve la carne del asesinato.

¿Alguien puede escucharlos?
Mientras carnívoras bocas
trituran lo que fue una hermosa criatura.
el hombre goza del asesinato...




viernes, 3 de abril de 2015

El bosque de los encantos.


Martes por la noche, el reloj marca las 8:30 P.M, un cuarto lleno de una densa melancolía y  un susurrado llanto, Marr recostado en su cama lloraba mientras veía la foto de su expareja, por dentro se lamentaba de todo lo que él y ella con el tiempo habían construido en un par de minutos se fue abajo. Suena una llamada telefónica en la sala, Marr detiene la música de José José y va lentamente a tomar la llamada.

-Hola ¿Quién es? – Dice Marr con una voz miserable.

-¡Hola Marr! Es Carls ¿Qué estás haciendo?

-Escucho algo de música y pienso unas cuantas cosas.

-No seas idiota, deja de pensar en ella, las cosas tienen un final, hasta nosotros sólo que somos vulgares y le llamamos “muerte”. Ven, acompañame a un Club así  no piensas en ella.

-Está bien ¿Cuándo y dónde? – Dice Marr sin muchos ánimos de salir de su cuarto.

- Ahora mismo, pasare  por ti en treinta minutos, ve y vístete que nos divertiremos como si fuéramos a morir mañana.

Marr cuelga y se devuelve a su cuarto, busca una camisa y un pantalón, se ve en el espejo y escucha una voz delicada decirle “Qué patético te ves con esa ropa”, voltea y no ve nada, escucha la corneta del auto y sale para ir con su amigo. Carls le recibe con un fuerte abrazo y le trata de animar.

-Vamos viejo, esta noche volverás a la vida, tal vez consigas algo con que reemplazar esos pensamientos vacíos que tienes.

-Dudo mucho eso, pero la vida da muchas vueltas. – Dice Marr tan desanimado como un árbol.
Se van en el auto hacia un club llamado “Noches discos”. Al entrar se podía sentir un aire atontado sin muchos esfuerzos de baile. Se sientan en la barra.

-¡Me das dos tragos, los más fuerte que tengas, aquí hay un herido del corazón! –Grita Carls para ser escuchado en medio de una espantosa música – te vas a sentir como en casa Marr, este lugar es tranquilo, un poco escandaloso pero aquí suelo venir a tomar cada vez que la duda existencial entra a mi cabeza.

-Comenzaba a pensar que no tenías esas dudas, pensé que eras feliz y ya.- dice Marr sorprendido por su amigo.

- Jajaja, no seas tonto, soy humano y aunque viva una felicidad extraña esas cosas entran en mi cabeza, son tormentosas pero con unos tragos desaparecen… por un buen rato.
Pasada unas horas y unos tragos, Marr comenzó a marearse y sentirse muy miserable. Carls al ver la figura de su amigo, encogida y deplorable coloca su mano sobre la espalda y le dice:

-Marr, amigo, no te sientas mal por nadie más que por ti mismo, te enseñare un lugar donde puedes distraerte, ya verás.- Dice Carls, tratando de consolar el dolor de su compañero. – Hey, deme dos llaves para el bosque. – Pide Carls al bartender. Este le hace entrega de dos pastillas rosadas.

-Vamos, toma esto, te hará sentir feliz por un momento y sígueme- Dice Carls emocionado.
Los dos amigos cruzan la puerta trasera, Marr no tenía idea de lo que pasaba y sólo seguía a su compañero, al cruzar la puerta, ven un enorme paisaje que era horrorizado por un bosque.

-Ven, esto será emocionante – Dice Carls de lo más tranquilo.- Puedes llamar a esto, mi secreto de la “felicidad”.

-Pero ¿Qué "esto"? Es un bosque oscuro, me da miedo. –Dice Marr algo asustado.

-Este es el “bosque de los encantos”, le llaman así por la mayoría de jóvenes que venimos aquí, si vinieran más mujeres tendría otro nombre pero que va.

-¿Y qué hacen aquí? – Pregunta Marr con miedo.

-Tranquilízate,  averígualo por ti mismo.
Al penetrar el espantoso bosque, Carls se pierde de la vista de su compañero, este camina sin rumbo alguno y se encuentra con un hombre sin franela.

-Ven acá muchacho, te ves delicioso.- dice el hombre.
Marr lo ignora y sigue caminando con poca visibilidad, al tomar un aire y algo de iluminación, logra ver a dos hombres haciendo el amor. “¡Ah, Ah hazme tuyo!"- Marr asustado por lo que acaba de ver comienza a correr y grita “¡Carls! ¿Dónde estás?" Al detener su marcha, puede ver cómo su amigo se besaba con otro hombre, lo hacía con naturalidad y sensualidad, las manos recorrían cada parte del cuerpo.

-Carls ¿Eres tú? ¿Qué diablos estás haciendo? – Pregunta Marr, asustado por ver a su amigo hacer eso.

-¡Marr! Tranquilo amigo, estoy cubriendo mi tristeza. – Dice Carls algo fantasiado.

-Pero estas besando un hombre, acaso ¿Eres gay?

-No, no lo soy, como te dije, cubro mi tristeza, en este bosque puedo remplazar lo que me falta en la vida con placer. – Dice Carls con un tono de seriedad.

-¿Cómo puedes remplazar lo que te falta en la vida con placer? Y ¿Con hombres? – Dice Marr asqueado de lo que pasa.

-Sí, mi querido amigo, lo puedo hacer, no sé cómo, pero lo hago. Pensaste que sólo las bebidas podían ahuyentar las dudas, pues no es así. Así que cálmate, déjate llevar y verás que el placer llenará el vacío que dejo mi hermana en ti.
Marr, confundido   por lo que vio y escuchó de su amigo, se fue buscando salida al bosque. Al no hallar salida, se sentó detrás de un árbol y comenzó a llorar. Una suave y cálida mano empezó a sobarle el cuello.

-Cálmate, no llores, aquí nadie sufre, todos son felices confundiendo la felicidad con el placer – Dice el mismo hombre que se encontró anteriormente.

-Ah, déjame no soy gay, no haré ninguna cochinada contigo. –Dice Marr aterrorizado.

-Jajaja tonto, yo tampoco soy homosexual, sólo vengo aquí a consolar el vacío que dejó mi esposa al morir, como te dije, confundimos el placer con la felicidad y hasta sabiendo eso, lo hacemos, así que cálmate y déjate llevar, te sentirás vivo de nuevo. – Dijo el hombre tratando de relajar a Marr.

-Marr al escuchar esta palabras sintió un amor consolador en ese hombre, dejo que él con su mano le tocara hasta llegar al punto de besarlo.

-Ves, me besaste y no sentiste asco, ni nada homofóbico.

-Callate- Le contesto Marr.

Marr y el hombre dieron inicio a un acto sexual tan natural, como si se conocieran de por vida. Las manos jugaban como arañas, trepaban cada parte de sus cuerpos, sus labios besaban tan paciente, que los besos quemaban, eran caricias hechas cosquillas para el alma, las sonrisas crecían tan hermosas como flores en primavera, sus cuerpos se hizo uno, era tan cálido el aire que respiraban y exhalaban. Marr no sentía nada, más que a ese hombre conquistando cada parte de su cuerpo.

-Dime ¿Cómo te sientes? –Preguntó el hombre antes de comenzar a chupar el pene de Marr.

-Vivo, me siento vivo de una forma muy rara y singular -Contesto con voz orgásmica.
Pasado unos minutos, Marr dormido encima de su ropa, es despertado por la voz de su amigo.

-Marr, Marr, despierta.
-¿Ah? ¿Dónde está el hombre? –Pregunto Marr a su amigo.
-Ni idea, cuando llegue estabas tirado con una enorme sonrisa incrustada en la cara. –Dice Carls feliz por su amigo.

-No tuve tiempo de preguntar su nombre.

-Tranquilo, aquí nadie da su verdadero nombre a nadie, vamos vístete ya va a amanecer, debemos volver a casa.
Los dos jóvenes salieron del bosque alegres. Cuándo iban de vuelta a casa en el auto de Carls, Marr sintió muchas dudas de lo que había pasado, quería respuesta de que fue lo que sintió pero tan sólo tuvo el valor de preguntar.

-¿Qué era esa pastilla rosada que me diste? ¿Droga?

-Sí, es una droga que relaja el cuerpo, por eso le llaman “llaves del bosque” cuando la tomas entras tan calmado que nada te importa, ni tener sexo con otro hombre.

-Ah, todos ahí están drogados y por eso hacen el amor con cualquiera.

-Creo que sí, todos estamos drogados y nos acostamos con cualquiera, somos unas rameras que buscamos felicidad donde no la hay.

-Entiendo –Dice Marr tan satisfecho de la respuesta de su amigo, como si esta le fuera llenado el montón de dudas que tenía respecto a lo que había sucedido.

-Aquí está, tu casa. Suerte amigo, cuídate mucho –Dice Carls para despedirse.

Marr le da un abrazo y se baja del auto, abre la puerta y se va a su cuarto a descansar. Al recostarse en su cama saca su celular y la pastilla rosada que el bartender les dio, pensativo por unos segundos escribe a su amigo un mensaje de texto que decía. -¿Cuándo volveremos a ir?...